Treinta segundos de marchas altas, treinta de sentadillas apoyadas, treinta de elevaciones de talones, treinta de puentes, treinta de empujes a la pared y treinta de respiración nasal lenta. Fluida, accesible y eficaz, enciende el cuerpo sin agotarlo, preparando un paso elástico y confiado.
Si empiezas, usa rangos pequeños y apóyate en el respaldo. Si ya tienes base, añade isometrías de cinco segundos, zancadas estáticas y tempo controlado. Todos celebran progresos: calidad sobre cantidad, sin dolor agudo, con intención en cada repetición y escucha atenta del cuerpo.
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